domingo, 25 de octubre de 2015

¿Con qué palabras?

* ¿Con qué palabras le digo que necesito volver a estar con él?
* ¿Que estando presa en sus brazos me siento contenida, como si al fin me deseara (es una ilusión, lo sé), como si no me quisiera dejar ir?
* ¿Que recibiendo sus castigos siento como si pusiera todas sus ganas en mí, como si yo fuera algo importante?
* ¿De qué manera le hago saber esta desesperación-dependencia física (y no sólo física)?
* ¿Con qué palabras?

* Pero qué digo, si toda esta sensiblería él ya lo debe saber de memoria.



* Soñé con unas letras de esa persona.
* No contaré en detalle el sueño, para ver si se cumple efectivamente o no.
* La cuestión es que allí le declaraba un amor eterno a la chica de púrpura, y dejaba en manifiesto que yo sólo era su premio de consuelo.
* Me hizo soltar un par de lágrimas en el sueño.
* Veremos si ocurre.

* También soñé que esa persona desaparecía, otra vez, cibernéticamente.
* Lo buscaba atormentada, pero todo era inútil.
* Me puse triste en el sueño.



* Si fuera un gato, le ronronearía lo más cariñosa que puedo.
**(Risas)**

sábado, 24 de octubre de 2015

Hotel Costero

* Acabo de despertar de un sueño:

* Estaba con mi hermana en algún piso superior de un hotel en Viña del Mar.
* Por algún motivo, estábamos acompañando al grupo Amaral, que se encontraba de gira por Sudamérica.
* Sí, jaja, hasta en sueños soy una groupie.
* El hotel se veía lujoso.
* Eva Amaral, que nunca se apareció en el sueño, había pedido que le trajeran un galón de agua, de esos que se colocan sobre dispensadores.
* Juan Aguirre tampoco apareció, ni ninguno de los músicos.

* Mi hermana se estaba bañando.
* Aprovecho ese instante para fijarme en los detalles de la habitación: La alfombra, los interruptores de luz, el color de las toallas.
* La pieza estaba algo desordenada (para mi gusto). Habían papeles sobre las mesas, estuches y bolsos de viaje en cualquier lugar por el piso, ropa tirada en la cama, zapatos.
* Era de noche.

* Mi hermana sale del baño medio desinhibida, tapada sólo con una toalla.
* Intento ordenar un poco la pieza, las cosas esparcidas por el suelo.
* De pronto tiembla. Fuerte. Muy fuerte.
* La habitación se movía hacia los lados y de arriba a abajo. Incluso se me dificultó estar de pie.
* "Tsunami", fue lo primero que le dije a mi hermana.
* Ella seguía despreocupada.
* Vi el mar a través del gran ventanal. Montículos de agua subían y bajaban.

* Busqué mis zapatos, mi cartera y mis documentos.
* "El mar se está recogiendo", le dije desesperada a mi hermana, para que ordenara sus cosas y nos fuéramos del hotel.
* Le tuve que repetir esa frase unas tres veces, para que ella mirara por la ventana y viera que efectivamente, el mar se recogía rápidamente. Al fin reaccionó ella.
* Me puse mis zapatos torpemente. Tal vez me temblaban las manos.

* ¿Cómo estará él? ¿Habrá sentido el terremoto en Santiago?
* ¿Alcanzaré a escapar de las olas?
* ¿Estará preocupado por mí?
* ¿Volveré a verlo si sobrevivo de esto?

* Fin del sueño.


* A decir verdad, ahora que lo pienso, estábamos en un nivel muy arriba. Las olas no subirían 20 pisos para inundarnos.
* No sé si habría necesidad de escapar.
* Tal vez sólo quería ver a esa persona otra vez.
**(Sí, eso lo que más quiero)**

viernes, 23 de octubre de 2015

Impregnante

* Ayer una compañera de curso me dijo que me había visto (anteayer) en la biblioteca por mucho tiempo.
* Entonces, yo le confesé que estuve allí por nueve horas. Ella se sorprendió.
* Ojalá no me haya visto llorar.


* Ayer tuve una actividad académica en la biblioteca del Museo Histórico Nacional.
* De seguro a esa persona le habría gustado entrar; el olor a libros allí era impregnante.
* Al salir del museo, me llevé las manos a la nariz. Mis dedos olían a papel envejecido.

* Me perdí un poco por el Centro. Tuve que recorrer varias cuadras para encontrar el paradero de microbuses, debido a los arreglos de calles.
* El día estuvo triste.
* Compré un helado de chocolate que resultó más caro de lo esperado.
* Me puse a llorar, para variar.
* Habían sólo tres pasajeras más en esa micro grande, casi vacía. El bus, por los arreglos y desvíos en el Centro, estuvo más de una hora en un embotellamiento. Allí, como aprovechando ese tiempo, se me cayeron un par de lagrimitas tontas.

* "¿Cómo permitiste que te ocurriera esto? ¿Cómo dejaste que te hirieran así?", me reclamé a mí misma.
* ¿Por qué te enamoraste tanto? ¿Por qué le entregaste así tu corazón?
* Sabías que esto podía pasar.

* Intento recuperarme.
* Estoy convaleciente.
* Tengo una pésima cicatrización, eso usted lo sabe, estimado lector.

* Y de pronto, en el microbús, se me vino eso de "no habrá ningún dolor que unos besitos no puedan sanar".
* Qué cierto sería eso.
* Y lo único que quise -y quiero- era volver a ser abrazada por él y sus brazos.
* Oh, sus brazos.
* Abro y cierro las piernas, como por ansiedad y para estimularme sin pudor.
**(Jajaja, sí, en la micro)**

* Qué dependiente me he vuelto.

* ¿Qué habrá hecho (o no hecho) para tenerme así?

"Sin Mí"

* Desperté con esto en la cabeza: "Sin Mí", de Camila Moreno.
* Tenía la melodía y la letra sonando, pero me tomó un par de segundos identificar de qué canción se trataba.



* Algo tiene esta canción...
* La primera vez que la oí fue a mediados de agosto. Un compañero de universidad la había compartido en Facebook.
* En esa fecha fue cuando me di cuenta de que el "friendzoneo" se hacía evidente.
**(Sigo en algo como la friendzone, que no quepa duda, estimado lector)**
* Recuerdo haber llorado frente al computador mientras la escuchaba.


♪ Cuando te vi en la calle no puede evitarte.
Quise irme.
Maldecirte.
Abrazarte.
O soltarte.
Ya no puedo decidirme. ♫



* Siento que algo cambió desde el día de ayer, después de haber llorado en biblioteca.
* La gente pudo haber pensado que me emocioné leyendo, lo cual, de alguna manera, es cierto.
* Bajé un peldaño en mi escala de autoestima.
* Pero veamos el lado positivo: Subí un escalón de masoquismo.


* Qué fácil eres de dañar. Y qué fácil es para las personas saber dañarte.
* Nunca te habías sentido tan vulnerable.
* Hasta yo me compadezco de ti.

jueves, 22 de octubre de 2015

El No-Refugio

* Llorar en una biblioteca es un poco menos amargo que llorar en el cubículo de un baño.
* Agradecí (sólo un poco) que la biblioteca de la facultad fuera ruidosa, y que no fuera silenciosa como debieran ser las otras bibliotecas.

* Estuve sentada durante nueve horas frente a un mismo computador en la universidad.
* Llego a casa, y el panorama no es muy distinto.


* Debo tomarme un par de horas para llorar (¿más?).
* Todo fue mi culpa... Como si no lo supiera.


* Toco sus letras con la yema de mis dedos -esto ya lo escribí una vez-, lo más frágil que puedo, tratando que pasar desapercibida.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Ansiedad

* No debo llorar. No debo llorar. No debo llorar.
* Al menos, no acá; no frente a una computadora en la universidad.


* Han sido días tristes.

* ¿Qué estará pasando?
* No estoy en condiciones de reclamar. No soy quién para hacerlo.

* Tengo un dolor constante en el pecho, al lado izquierdo.
* Y las ganas de llorar siempre.

* ¿Habré perdido definitivamente? Venía perdiendo desde un principio.
* Una sola palabra de consuelo bastaría.

* Días de abandono.

Ausencia

* ¿Lo habrás cansado?
* ¿Te estará evitando?

* Lo sabes, pero no lo quieres saber.

* Puedes culpar a las redes, pero prefieres, en tu afán masoquista, culparte a ti.
* ¿Habrás dicho algo indebido?

* Siempre has sabido, a pesar de tu mutismo, que calladita te ves más bonita.


* Me siento muy idiota leyendo lo que escribí en la entrada anterior y ahora escribiendo esto.
* Sólo hago el ridículo acá.