* A veces me pregunto qué habría ocurrido si le hubiera dejado una señal la primera vez que lo leí, en lugar de haber esperado como ocho años. * ¿Acaso me habría esperado? * Si hubiera hecho algo así, la canción "Non Ho L'età" de Gigliola Cinquetti sí que me habría identificado. Especialmente porque la italiana la cantó por primera vez cuando tenía 16 años. * ¿Le habría ganado? * Jajaja, perdón. ¿Qué es eso de ganarle? * No... No me habría esperado. * Habría sido igual de imposible que ahora. * Yo quería otras cosas en ese entonces. Sólo quería a alguien imaginario. Sólo quería algo de amor (aún deseo eso). * A veces mi imaginación vuela. Por eso, debo estar recordándome constantemente todo esto. * Aunque duela. * Ayer gasté en fotocopias lo que podría haber ocupado en 3 horas de motel barato. * Mientras se fotocopiaban los textos, pasé por un supermercado y un patio de comidas. * La gente como loca llevándose televisores en oferta. * Y yo, adivine, estimado lector: comprando chocolates. * Me parece que es la primera vez que como sola en un patio de comidas. Triste, ah. * No dejé de pensar en esa persona todo el día. * Ayer en la madrugada tembló. En ese momento me encontraba leyendo una de sus obras e invocándolo (y masturbándome). ¿El movimiento lo habrá despertado? ¿Me habrá sentido? * Vi una película de comedia titulada "Qu'est-ce qu'on a fait au Bon Dieu?" (no tengo idea de cómo se pronuncia, pero se traduce en algo así como "Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?"). Un ex-compañero de universidad, que por cierto es asiático, había compartido el tráiler por Facebook. * A decir verdad, vi el filme porque tenía ganas de reír. Necesitaba hacerlo. **(Han sido días tristes, llenos de esas expectativas que nunca voy a alcanzar)** * Aquí le presento el tráiler:
* Me reí a carcajadas, debo admitirlo. Sirvió para pasar el tiempo. * La última vez que me reí así con una película fue en enero del año pasado, sola en una galería, en el Festival de Verano de Ñuñoa, viendo "Metegol". * Al principio no le tenía fe a esa película, pues es sabido que no me interesa el fútbol (ni ningún otro deporte), pero logró que todos los espectadores, me incluyo, celebraran un gol de los personajes protagonistas. * Si algún día tengo hijo o sobrino, de seguro aprovecharía ese instante para verla otra vez, y tal vez me reiría más que antes, recordando que era una chica solterona y masoquista que iba sola a eventos familiares. * O tal vez la vea sola otra vez, algún día.
* Aquel día, tres sílabas salieron dulcemente de sus labios. Lo pude ver y escuchar en cámara lenta, prometo que fue así. * Si pudiera describir su tono de voz y el amor con que entonaba esa palabra. * Cada una de esas sílabas era un cuchillo que se me clavaba. Se abría paso en mi piel, mi carne, mis nervios. * No sé si se habrá dado cuenta -tal vez sí-, que sangraba por esas puñaladas que me había dado. Hasta le lloré sangre. **(Ay, qué exagerada)** * La primera sílaba, es decir, el primer puñal, se clavó directo en mi corazón. Claro, era de esperarse. * La segunda sílaba-daga, se fue a mis ojos. Y me pareció que nunca había visto las cosas con tanta claridad, sólo por un instante. Inmediatamente después, vino una ceguera que se mantiene hasta el día de hoy. * La tercera sílaba-navaja es la más lenta en hundirse. Me mutila lentamente; a menudo siento las heridas. Es como esa tortura china de la muerte por los mil cortes. * Tormentas de madrugada.
* Siempre yendo al lugar que no debería. * Se trata de un lugar en el que tal vez no soy muy bienvenida, y que me enrostra que yo soy la parte sobrante; que yo soy algo así como "la otra". * Y por esto es que no puedo, o más bien, no debo creerle. * Si le creo, me hundiré más, o me elevaré más, y ya no podré salir del pozo, y la caída desde las alturas será mortal. * Sí, soy la niña que se metió sola en un pozo. * Si le creo, ya no habrá salida. * ...Pero le creo, y no paro de creerle. * Me gustaría llorar a gritos, botarlo todo, pero no puedo, no me resulta. Siempre queda algo. * Ese "algo" está atorado en mi garganta y hace que el esternón me pese. * ¿Entenderá esta dependencia? * Algo me dice que no, y que tampoco le importa mucho. * ¿Con qué palabras...? * ¿Cómo pude estar tan feliz hace sólo un par de días? * ¿Será una patología mental, o sólo las hormonas revolucionarias? * Yo misma me respondo: Estás tonta porque te falta sexo, siempre ha sido así. No me haga caso, estimadísimo lector.
* Éxtasis. Cinco días de felicidad, en las nubes. * Me cuenta cuentos bonitos. Por primera vez, alguien que no es de mi familia me cuenta un cuento. * Se parece a Víktor. Se parece mucho. Ese Víktor de los dedos helados y los besos acorralados. * Al sexto día, producto de haberme elevado sin parar, de masturbaciones eufóricas, de ganas, la caída desde las nubes se vuelve abrupta. * Mucha sangre acumulándose en la entrepierna. * Chica demandante, eh. * La vez pasada hubo tanta tristeza; fue como haber tenido sexo sin el posterior regaloneo en la cama. **(¿Le parece muy básico el ejemplo? Pues a mí no)** * Bueno, para eso están las groupies. * Y algo me dice que seguirá siendo así. * La groupie sólo vive (o se desvive) por esos encuentros. * No sé qué estoy haciendo. * Quiero un abrazo de oso. O un oso grizzly que me descuartice.
* Tú quieres estar presa, no él. * El miedo y la angustia siempre vuelven. * No debo llorar en una biblioteca.
* ¡Ey, tú! * Sí, tú, la que vomita palabras. * ¿Qué estás haciendo? * Deja de aburrirlo. Deja de hablarle de tus sentimentalismos. * No debes. * Controla tu bulimia verbal, ahora. * Siempre vueltas alto, tan alto, y escribes de las posteriores caídas. * No tienes idea de cuán dolorosas serán. * Disfruta, pero en silencio. * Lo necesitas tanto, y es como una felicidad mezclada con angustia.