* Acabo de descubrir un musical titulado "Hoy No Me Puedo Levantar", basado en canciones de Mecano. * Llegué al musical porque buscaba oír la canción "Lía" de Mecano. **(Sí, de Mecano; la compuso José María Cano para Ana Belén, pero la versión cantada por Ana Torroja me parece tan dulce)**
* Hay un elenco español y otro mexicano. * Si cualquiera de esos grupos teatrales estuviera de gira en Santiago de Chile, de seguro iría y disfrutaría del espectáculo. * El musical, en todo caso, se encuentra en YouTube: aquí la versión mexicana de 2006. * A mí me está gustando (lo estoy viendo ahora mismo). Me río y muevo la cabeza de un lado a otro al ritmo de la música, como si estuviera feliz. * Siempre me ha gustado "Quédate en Madrid", desde la primera vez que la escuché, como a los diez años. * Cuando se la mostré al innombrable, no le gustó para nada. Dijo que esa estrofa de "siempre los cariñitos me han parecido una mariconez" le parecía extremadamente vulgar. **(Él nunca me entendió)** ♪ Siempre los cariñitos me han parecido una mariconez, y ahora hablo contigo en diminutivo con nombres de pastel. ♫ * A mí me sigue conmoviendo "Quédate en Madrid", no sabría decir por qué. * Insisto: qué buen grupo era Mecano.
* Antes, años atrás, siempre era yo la que se trasladaba con el asiento para quedar perpendicular respecto a esa persona, haciendo que sólo una esquina de la mesa nos separara. * No soportaba eso de quedar frente a frente separados por un mueble, como en esas películas con cenas románticas frías. **(Bueno, también las hay cálidas, dependiendo del tamaño de la superficie de la mesa)** * Quedar al lado me parecía mejor. Mientras más cerca y mayor contacto físico, mucho mejor. * Esa persona nunca pudo comprenderme con ese detalle. Tal vez él sentía que yo lo exponía públicamente haciendo el ridículo. Tal vez, ese solo acto de correr la silla le parecía una indiscreción. Tal vez muchas cosas que no valen la pena mencionar ahora. * Y ahora, es como si esa persona (no la de años atrás) se hubiera metido en mi cabeza y se aprendiera todos mis gustos, incluyendo aquellas preferencias raras. * ¿Cómo lo supo? No había escrito acerca de eso acá. * ¿Es una casualidad? ¿Otra coincidencia? * ¿Cómo no me va a gustar así?
* Si pudiera decirle tantas cosas... * Cualquier cosa que le hubiera dicho, estando él a mi lado, habría sonado ridícula. * Cualquier cosa que diga podrá ser y será usada en mi contra. * Pero, ay, cielos, si pudiera decirle tantas cosas.
* Siempre llego a un punto en que no puedo continuar leyendo sin ponerme a llorar. * Le contaré, estimado lector, el porqué de este estado tan patético y lastimero. Al fin y al cabo es lo mismo de siempre; yo y mis expectativas o fantasías. * Empezó el día miércoles o jueves de la semana pasada. * Algo me hizo creer que podría verlo, o más bien, que él podría querer verme el viernes. No sé cómo me llené de esa idea. * Ahora lo pienso y suena tan tonto. * Las fantasías frustradas de siempre. Esperaba algo que sabía no iba a ocurrir. * Tendría que estar con un adivino, alguien que descifre mis pensamientos. Con palabras no puedo (no me atrevo). Sería la arrastrada de siempre, y no se obtiene nada con eso. * Las ganas no desaparecen ni se mantienen, sino que se acumulan. * Cierto lector de este blog sabe muy bien cómo me pongo en este estado, y tenía razón (sólo un poco, eh). Me vuelvo totalmente tóxica e insoportable. * Ganas, desesperación, invocaciones inútiles. Frustración. Más frustración, más ganas, más desesperación. Tristeza y rabia conmigo misma. Y ganas de arrancarme el útero. * Todo lo que escribo, alguien más lo ha hecho, mejor redactado y con palabras más bonitas. * Sigo siendo una copia muy barata. * ¿Por qué no me quiere? * Leo, simplemente leo, y las lágrimas caen solas y son muchas y no se detienen.
* A veces me pregunto qué habría ocurrido si le hubiera dejado una señal la primera vez que lo leí, en lugar de haber esperado como ocho años. * ¿Acaso me habría esperado? * Si hubiera hecho algo así, la canción "Non Ho L'età" de Gigliola Cinquetti sí que me habría identificado. Especialmente porque la italiana la cantó por primera vez cuando tenía 16 años. * ¿Le habría ganado? * Jajaja, perdón. ¿Qué es eso de ganarle? * No... No me habría esperado. * Habría sido igual de imposible que ahora. * Yo quería otras cosas en ese entonces. Sólo quería a alguien imaginario. Sólo quería algo de amor (aún deseo eso). * A veces mi imaginación vuela. Por eso, debo estar recordándome constantemente todo esto. * Aunque duela. * Ayer gasté en fotocopias lo que podría haber ocupado en 3 horas de motel barato. * Mientras se fotocopiaban los textos, pasé por un supermercado y un patio de comidas. * La gente como loca llevándose televisores en oferta. * Y yo, adivine, estimado lector: comprando chocolates. * Me parece que es la primera vez que como sola en un patio de comidas. Triste, ah. * No dejé de pensar en esa persona todo el día. * Ayer en la madrugada tembló. En ese momento me encontraba leyendo una de sus obras e invocándolo (y masturbándome). ¿El movimiento lo habrá despertado? ¿Me habrá sentido? * Vi una película de comedia titulada "Qu'est-ce qu'on a fait au Bon Dieu?" (no tengo idea de cómo se pronuncia, pero se traduce en algo así como "Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?"). Un ex-compañero de universidad, que por cierto es asiático, había compartido el tráiler por Facebook. * A decir verdad, vi el filme porque tenía ganas de reír. Necesitaba hacerlo. **(Han sido días tristes, llenos de esas expectativas que nunca voy a alcanzar)** * Aquí le presento el tráiler:
* Me reí a carcajadas, debo admitirlo. Sirvió para pasar el tiempo. * La última vez que me reí así con una película fue en enero del año pasado, sola en una galería, en el Festival de Verano de Ñuñoa, viendo "Metegol". * Al principio no le tenía fe a esa película, pues es sabido que no me interesa el fútbol (ni ningún otro deporte), pero logró que todos los espectadores, me incluyo, celebraran un gol de los personajes protagonistas. * Si algún día tengo hijo o sobrino, de seguro aprovecharía ese instante para verla otra vez, y tal vez me reiría más que antes, recordando que era una chica solterona y masoquista que iba sola a eventos familiares. * O tal vez la vea sola otra vez, algún día.
* Aquel día, tres sílabas salieron dulcemente de sus labios. Lo pude ver y escuchar en cámara lenta, prometo que fue así. * Si pudiera describir su tono de voz y el amor con que entonaba esa palabra. * Cada una de esas sílabas era un cuchillo que se me clavaba. Se abría paso en mi piel, mi carne, mis nervios. * No sé si se habrá dado cuenta -tal vez sí-, que sangraba por esas puñaladas que me había dado. Hasta le lloré sangre. **(Ay, qué exagerada)** * La primera sílaba, es decir, el primer puñal, se clavó directo en mi corazón. Claro, era de esperarse. * La segunda sílaba-daga, se fue a mis ojos. Y me pareció que nunca había visto las cosas con tanta claridad, sólo por un instante. Inmediatamente después, vino una ceguera que se mantiene hasta el día de hoy. * La tercera sílaba-navaja es la más lenta en hundirse. Me mutila lentamente; a menudo siento las heridas. Es como esa tortura china de la muerte por los mil cortes. * Tormentas de madrugada.
* Siempre yendo al lugar que no debería. * Se trata de un lugar en el que tal vez no soy muy bienvenida, y que me enrostra que yo soy la parte sobrante; que yo soy algo así como "la otra". * Y por esto es que no puedo, o más bien, no debo creerle. * Si le creo, me hundiré más, o me elevaré más, y ya no podré salir del pozo, y la caída desde las alturas será mortal. * Sí, soy la niña que se metió sola en un pozo. * Si le creo, ya no habrá salida. * ...Pero le creo, y no paro de creerle. * Me gustaría llorar a gritos, botarlo todo, pero no puedo, no me resulta. Siempre queda algo. * Ese "algo" está atorado en mi garganta y hace que el esternón me pese. * ¿Entenderá esta dependencia? * Algo me dice que no, y que tampoco le importa mucho. * ¿Con qué palabras...? * ¿Cómo pude estar tan feliz hace sólo un par de días? * ¿Será una patología mental, o sólo las hormonas revolucionarias? * Yo misma me respondo: Estás tonta porque te falta sexo, siempre ha sido así. No me haga caso, estimadísimo lector.