martes, 9 de febrero de 2016

Los Puntos Débiles Comunes

* Los puntos débiles comunes.


* Tres rayas horizontales rojas.
* Dos en el pecho. La espera eterna.
* Una en la pierna. El impulso y el desahogo (o el ahogo).

* Tengo un par de dolores que se sienten bien. Pero en estos momentos, todo me hace llorar.
* Bueno, hace una semana que todo me hace llorar.


* Ya no quiero seguir enamorada de él.
**(Hace como un año que vienes diciendo lo mismo)**
* Ya no quiero sentir estas horas de madrugada.
* Ojalá existiera algún súper-héroe que se encargue de sacar a las personas enamoradas de estos pozos. Le iría bien, tendría mucho trabajo.



* La primera vez que alguien me tocó este punto débil común, le hice saber llorando que me había hecho daño. Fue una sinceridad brutal. A pesar del llanto, se lo expliqué lo más calmadamente posible.
* Creo que en ese momento lo entendió.
* "Si no soy lo que quieres, entonces, ¿por qué estás conmigo?", fue parte de lo que le dije en un arranque de rabia. Sí, no puedo contener la rabia ante ese detonante.
**(Sé bien lo que quería esa persona, pero no viene al caso)**

* Nunca podré contenerme, me temo.


* Ojalá me cortaran las manos para no escribir tanta basura.

sábado, 6 de febrero de 2016

Demasiada Invocación

* Todo está conectado, como la cordillera.
* Cuánto me duele la cordillera.

* Demasiada invocación.


* Yo sigo siendo la parte sobrante.

viernes, 5 de febrero de 2016

Fiebre Uterina

* Una vez estuve en un parque con alguien. Eran cerca de las 20:00 horas.
* Estábamos sentados en una de las bancas de madera. No había mucha gente alrededor.
* Yo estaba pensando en sexo.
* Él, en cualquier otra cosa que no fuera sexo. ¿Política? ¿Religión? ¿Tecnología? No lo sé, ni me importa.

* Le rogué que fuéramos a un motel, a cualquiera del Barrio Brasil. Nos demoraríamos menos de media hora yendo en microbús.
* Él dio la excusa de que no tenía dinero. Y yo: "No importa, yo pago."
* La fiebre uterina era demasiada.
* Abría y cerraba las piernas sin parar en mi asiento.
* Él me miraba con cara de "qué te pasa, loca."

* Yo posaba mi mano sobre sus rodillas y subía. Quise bajar el cierre de sus jeans para felarlo ahí mismo, pero él apartó mi mano. Me rechazaba.
* Insisto en que no habían personas cerca en ese parque.

* Seguí moviendo las piernas.
* Lo besé desenfrenadamente. Metía y sacaba mi lengua en su boca.
* "Para", decía él ante mi intensidad.


* Hasta que se me ocurrió soltar una frase en su oído:
* "Quiero pico."

* Se desencadenó una guerra.
* Esa persona se alejó inmediatamente. Me miró casi espantado.
* Se levantó de su asiento enfadado y me dijo algo como: "¿Qué te pasa? Te estás comportando como una puta. Estás enferma."

* Después de ese episodio no nos vimos en una semana. Más bien, él no me quiso ver en una semana.
* Me sentí culpable por pensar en sexo.


* En esa semana, coincidentemente, me reuní con algunas amigas.
* Les conté que estaba en "un tiempo", porque él pensaba que yo estaba con él sólo por sexo.
* Todas se rieron de él.




* Sigo queriendo pico.
**(Risas)**

jueves, 4 de febrero de 2016

Recordatorio Verdugo

* ¿Qué puedo hacer para no seguir llorando?
* Dígame cualquier cosa y yo lo hago.

* El chocolate no es suficiente.


* Fue un detonante grande.
* Fue un recordatorio verdugo.

* Demasiada fragilidad.


* Esto es muy parecido al detonante de agosto del año pasado. Ese correo recibido el día domingo 23 de agosto en la universidad.
* Ese paréntesis que intentaba advertirme de que estaba haciendo el ridículo.
* Me desarmó.
**(No es difícil desarmarme)**
* No dejé de llorar en esas dos semanas por la cruda realidad. De verdad me sentía muy tonta.

* Esto es lo mismo. Sé que será lo mismo.


* Si él no hubiera puesto ese paréntesis, no me habría puesto a llorar, no habría sentido ese (este) dolor de amor incapacitante, no habría tenido esas dos semanas llenas de desesperación, y no habría cometido la locura de medianoche.
* ...Y no habría vivido este sueño bonito.

* No quiero que se termine.


* Yo sigo esperando.

Llegué tan tarde

* Volvieron las fuerzas y las ganas... De llorar.


* Ojalá esto no estuviera pasando.
* Ya no sé qué más hacer.

* Desearía haber llegado a tiempo.


* Ahora de verdad nada tiene sentido.

Bertha

* Podría botar toda esta tensión. Descargarme teniendo sexo.
**(¿Y con quién?)**
* Antes era así, a veces. Casi no era amor; era furia acumulada. Eran embestidas de rabia.
* Después de eso, sentía un pequeño momento de tranquilidad. Y luego, al otro día, guerra otra vez.
* Así se repitió por algo más de tres años.
* Claro, como "esas reconciliaciones son las mejores". ¡Pff! Bobadas.


* Ahora nada tiene sentido.
* Todo es tan inútil.
* Ya nada va a ser lo mismo. Y sin embargo, todavía siento esto.

* Estoy forzando las cosas. ¿Alguien va a negar eso?
* ¿Alguien quiere hacerme el favor de decir que no es cierto?

* ¿Por qué no me quiere?


* Estoy tan agotada.



* Jane Eyre escapa desesperada, esperando ser encontrada.
* Si Jane Eyre hubiera sido una masoquista, se habría quedado en Thornfield, compartiendo casa con ese (o esa) fantasma.

* A veces me siento identificada con Bertha Mason, la loca encerrada en el ático.
* Bertha era un estorbo para todo el mundo, pero seguía queriendo a Mr. Rochester. Al final no pudo más del amor no correspondido y se lanzó desde el techo de la mansión, haciendo todo un espectáculo público.
**(...Y eso que ni he leído el libro)**

miércoles, 3 de febrero de 2016

Masoquismo a Otro Nivel

* Tres páginas en menos de veinticuatro horas. Esto es un caso serio, ah.

* No tengo fuerzas para nada.
* Gasté mis últimas energías en alcanzar un masoquismo de otro nivel, en tonos violetas y rosas (¿no habrás querido decir púrpura?).

* Tengo unas ganas tremendas de quemar mi borrador y dormir.