* Parece que no.
* Parece que de verdad estaba muy perdida en mis expectativas.
* No puedo llorar ahora.
* Se me escaparon un par de lágrimas rebeldes, pero no puedo ponerme a llorar ahora.
* Si lloras ahora, no vas a parar en un buen rato.
* Sí, fue un sueño cumplido. Fue un hermoso sueño cumplido.
* Un microsegundo de su vida.
* Basta. No pienses.
* Es que fue tan breve. No puedo creer lo corto que fue.
* Yo pensé que podría más.
* Me decepciono de mí.
* Ya apareció el nudo en la garganta.
* El peso de un elefante te está aplastando el esternón.
**(Acabo de leer que un "paro cardíaco se siente como si un elefante se sentara sobre el corazón". Adivine qué estaba buscando para que me saliera esa información, jaja)**
* Pero no llores.
* Por favor, no llores.
* No puedes llorar ahora.
* ¿Qué va a pasar ahora?
* ¿Qué será de mí?
* "Hay cosas peores", me dijo mi profesor de Seminario al despedirnos ayer, como dándome ánimos.
* Otro rechazo más. ¿Cuántos van hasta ahora? Cuatro.
* ¿Quién puede acumular tantos rechazos amorosos a esta edad?
* ¡No! Ya empezaste a llorar. Rayos.
* Detente, ahora.
* Esto es muy raro. Hay algo de tranquilidad ahora, algo de calma. Son efectos de palabras.
* Benditas son sus letras.
* Me pesan los párpados. Estuve llorando casi todo el día de ayer.
* Debería irme a dormir. Dormir pensando en las palabras de esa persona.
sábado, 28 de noviembre de 2015
Planificación del Impulso
* ¿Qué puedo hacer para salir de este estado, estimado lector?
* Sólo he venido a dar pena, como siempre.
* Esto se me hace insoportable. No quiero seguir llorando.
* Sólo me dan ganas de hacer una locura, una imprudencia, una fantasía suicida.
**(¿Y qué te impide hacerlo?)**
* ¿Qué hice mal?
* ¿De verdad mis errores son irreparables? ¿Tan irreparables y ahuyentadores?
* ¿Por qué me volví dependiente de algo tan etéreo?
* ¿Por qué se metió tan adentro?
* Me gustaría que me explicara las cosas.
* Sólo quiero saber.
* Necesito saber.
* Necesito que me lo diga.
* Suelo establecer "límites" o condiciones dentro de toda mi impulsividad.
* Le confieso, estimado y fiel lector, que hace algunos días pensé otra vez en la locura del "bus de Morfeo". Mi desesperación era tal que me dije: "Si no recibes ninguna señal dentro de tres días, hazlo y acaba con todo."
* Pero, no sé por qué o cómo, surgió una pequeñísima esperanza en mi mente fantasiosa, que permaneció hasta el día de ayer.
* "Pronto estarás con él. No lo hagas".
* Y luego, esa esperanza se esfumó, pero algo queda todavía.
* Y ahora, establezco otra fecha límite, y así.
* Pero cada vez planificas más ese evento del recibimiento de calabazas; buscas lugares, horarios, días. ¿Para qué?
* ¿Por qué haces esto? ¿Por qué alargas tu sufrimiento?
* Nunca me había sentido tan dependiente.
* ¿Es normal enamorarse así?
* Tengo miedo de hacer lo incorrecto, de hacer algo imperdonable.
* No lo hagas, por favor, simplemente no lo hagas.
* Sigue escribiendo acá como enferma, sigue llorando como condenada todos los días, sigue rompiéndote los dedos, date cabezazos contra la pared, rebánate los brazos, las piernas, o el cuello, come todo el chocolate que tengas, empieza a drogarte (no sé cómo), toma el bus en el sentido contrario, pero eso no lo hagas. Te rogó que no lo hicieras. No lo hagas.
* Qué tarada, ya te empezaste a mutilar.
* Es incorrecto (¿según quién?), pero no imperdonable, así que adelante.
* Sólo he venido a dar pena, como siempre.
* Esto se me hace insoportable. No quiero seguir llorando.
* Sólo me dan ganas de hacer una locura, una imprudencia, una fantasía suicida.
**(¿Y qué te impide hacerlo?)**
* ¿Qué hice mal?
* ¿De verdad mis errores son irreparables? ¿Tan irreparables y ahuyentadores?
* ¿Por qué me volví dependiente de algo tan etéreo?
* ¿Por qué se metió tan adentro?
* Me gustaría que me explicara las cosas.
* Sólo quiero saber.
* Necesito saber.
* Necesito que me lo diga.
* Suelo establecer "límites" o condiciones dentro de toda mi impulsividad.
* Le confieso, estimado y fiel lector, que hace algunos días pensé otra vez en la locura del "bus de Morfeo". Mi desesperación era tal que me dije: "Si no recibes ninguna señal dentro de tres días, hazlo y acaba con todo."
* Pero, no sé por qué o cómo, surgió una pequeñísima esperanza en mi mente fantasiosa, que permaneció hasta el día de ayer.
* "Pronto estarás con él. No lo hagas".
* Y luego, esa esperanza se esfumó, pero algo queda todavía.
* Y ahora, establezco otra fecha límite, y así.
* Pero cada vez planificas más ese evento del recibimiento de calabazas; buscas lugares, horarios, días. ¿Para qué?
* ¿Por qué haces esto? ¿Por qué alargas tu sufrimiento?
* Nunca me había sentido tan dependiente.
* ¿Es normal enamorarse así?
* Tengo miedo de hacer lo incorrecto, de hacer algo imperdonable.
* No lo hagas, por favor, simplemente no lo hagas.
* Sigue escribiendo acá como enferma, sigue llorando como condenada todos los días, sigue rompiéndote los dedos, date cabezazos contra la pared, rebánate los brazos, las piernas, o el cuello, come todo el chocolate que tengas, empieza a drogarte (no sé cómo), toma el bus en el sentido contrario, pero eso no lo hagas. Te rogó que no lo hicieras. No lo hagas.
* Qué tarada, ya te empezaste a mutilar.
* Es incorrecto (¿según quién?), pero no imperdonable, así que adelante.
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Abandono
* Aún hay algo de esperanza.
* Qué absurdo. Qué idiota.
* Hoy tuve una reunión con mi profesor (no el mismo del que escribí ayer en La Solitudine).
* Me preguntó cómo estaba, como de costumbre:
* Profesor - ¿Cómo ha estado?
* Yo - Mmmh... El Seminario ha estado un poco...
* Profesor interrumpe - Le pregunto por usted. De lo contrario, le habría preguntado cómo va su trabajo.
* Yo - Eh... No muy bien, pero bueno...
* Profesor - ¿No muy bien?
* Yo - Así es...
* Profesor - No es debido al trabajo, ¿verdad?
* Yo - No, no es por el trabajo.
* Profesor - Pero eso se ve reflejado en su trabajo...
* Yo - Puede ser...
* Profesor señala con el dedo índice su sien derecha - ¿Es un problema de acá?
* Yo - Sí.
* Si fuera más exhibicionista, le hubiera señalado la parte del corazón, pero no lo hice, menos mal.
* Sentí los ojos húmedos, otra vez.
* Profesor - Bueno, ojalá pueda resolverse su problema.
* Yo sólo asentí con la cabeza acompañada de una sonrisita.
* En la mañana, mientras estaba frente al espejo del baño, lavándome la cara, me imaginé llorando en el hombro del profesor hoy. El detonante era esa pregunta del "¿cómo está?".
* Afortunadamente no ocurrió así. Habría bajado varios peldaños en mi escala de dignidad.
* Un poco más de una hora después, salí de la universidad.
* Camina directo hacia ese paradero y sólo ese paradero de buses. No te detengas, ni lo pienses. No mires. No cometas ninguna locura.
* En el microbús, de vuelta a casa, inevitablemente me puse a llorar.
* ¿Por qué no me puedo desenamorar? Me quejo de mí misma.
* ¿Hasta cuándo durará esta angustia y estos días lacrimógenos?
* Tal vez el hecho de que no pueda recordar el rostro de esa persona haya sido mejor. Sería sólo un recuerdo borroso.
* ...
* Mentira, a quién engaño. Eso sólo me atormenta más.
* Supe que mañana habrán tarotistas en un par de estaciones del Metro, por un asunto de la Teletón.
* Me gustaría ir, y aclarar lo que está pasando. Simplemente que alguien me diga a la cara qué está ocurriendo.
* "Ya te abandonó."
* Recuerdo que hace seis años, cuando me leyeron el tarot, conversé con mi amigo acerca de esas predicciones.
* Me dijo que él no había querido hacer consultas a las cartas debido a su inseguridad.
* Ahora que lo menciono, ese día fue la primera vez que lloré en su hombro.
* "Víktor no existe."
* Yo soy igual o más insegura, pero a diferencia de él, yo soy una imbécil masoquista.
* No, no voy a ir. No quiero gastar los $3 000 de la consulta por algo que ya sé.
* Tal vez no.
* Qué absurdo. Qué idiota.
* Hoy tuve una reunión con mi profesor (no el mismo del que escribí ayer en La Solitudine).
* Me preguntó cómo estaba, como de costumbre:
* Profesor - ¿Cómo ha estado?
* Yo - Mmmh... El Seminario ha estado un poco...
* Profesor interrumpe - Le pregunto por usted. De lo contrario, le habría preguntado cómo va su trabajo.
* Yo - Eh... No muy bien, pero bueno...
* Profesor - ¿No muy bien?
* Yo - Así es...
* Profesor - No es debido al trabajo, ¿verdad?
* Yo - No, no es por el trabajo.
* Profesor - Pero eso se ve reflejado en su trabajo...
* Yo - Puede ser...
* Profesor señala con el dedo índice su sien derecha - ¿Es un problema de acá?
* Yo - Sí.
* Si fuera más exhibicionista, le hubiera señalado la parte del corazón, pero no lo hice, menos mal.
* Sentí los ojos húmedos, otra vez.
* Profesor - Bueno, ojalá pueda resolverse su problema.
* Yo sólo asentí con la cabeza acompañada de una sonrisita.
* En la mañana, mientras estaba frente al espejo del baño, lavándome la cara, me imaginé llorando en el hombro del profesor hoy. El detonante era esa pregunta del "¿cómo está?".
* Afortunadamente no ocurrió así. Habría bajado varios peldaños en mi escala de dignidad.
* Un poco más de una hora después, salí de la universidad.
* Camina directo hacia ese paradero y sólo ese paradero de buses. No te detengas, ni lo pienses. No mires. No cometas ninguna locura.
* En el microbús, de vuelta a casa, inevitablemente me puse a llorar.
* ¿Por qué no me puedo desenamorar? Me quejo de mí misma.
* ¿Hasta cuándo durará esta angustia y estos días lacrimógenos?
* Tal vez el hecho de que no pueda recordar el rostro de esa persona haya sido mejor. Sería sólo un recuerdo borroso.
* ...
* Mentira, a quién engaño. Eso sólo me atormenta más.
* Supe que mañana habrán tarotistas en un par de estaciones del Metro, por un asunto de la Teletón.
* Me gustaría ir, y aclarar lo que está pasando. Simplemente que alguien me diga a la cara qué está ocurriendo.
* "Ya te abandonó."
* Recuerdo que hace seis años, cuando me leyeron el tarot, conversé con mi amigo acerca de esas predicciones.
* Me dijo que él no había querido hacer consultas a las cartas debido a su inseguridad.
* Ahora que lo menciono, ese día fue la primera vez que lloré en su hombro.
* "Víktor no existe."
* Yo soy igual o más insegura, pero a diferencia de él, yo soy una imbécil masoquista.
* No, no voy a ir. No quiero gastar los $3 000 de la consulta por algo que ya sé.
* Tal vez no.
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Terceros
viernes, 27 de noviembre de 2015
Agonía
* Es como en esas películas con finales trágicos.
* Uno de los personajes principales es herido mortalmente de manera inesperada (personalmente, prefiero las puñaladas. Tienen algo de romántico).
* Imagine su expresión de desconcierto mirando hacia la nada, y luego observando el cuchillo enterrado en su cuerpo, con algo de sangre que empieza a brotar.
* Se lleva las manos a la llaga. Sus palmas quedan manchadas con su propia sangre.
* Ese personaje agoniza, generalmente en brazos de otra persona, que también podría ser uno de los protagonistas. Pero en este caso, sufre en soledad, como si nadie lo notara.
* El personaje herido se desangra lentamente y sabe que va a morir.
* Siente pena, pero no tiene fuerzas para llorar de forma desgarradora como le gustaría (bueno, no le gustaría), así que sólo se le caen un par de lágrimas lentamente.
* Su agonía se vuelve eterna.
* Uno de los personajes principales es herido mortalmente de manera inesperada (personalmente, prefiero las puñaladas. Tienen algo de romántico).
* Imagine su expresión de desconcierto mirando hacia la nada, y luego observando el cuchillo enterrado en su cuerpo, con algo de sangre que empieza a brotar.
* Se lleva las manos a la llaga. Sus palmas quedan manchadas con su propia sangre.
* Ese personaje agoniza, generalmente en brazos de otra persona, que también podría ser uno de los protagonistas. Pero en este caso, sufre en soledad, como si nadie lo notara.
* El personaje herido se desangra lentamente y sabe que va a morir.
* Siente pena, pero no tiene fuerzas para llorar de forma desgarradora como le gustaría (bueno, no le gustaría), así que sólo se le caen un par de lágrimas lentamente.
* Su agonía se vuelve eterna.
El Chocolate Nunca es Suficiente
* Que alguien me explique qué diablos está sucediendo. Que me lo diga con una sinceridad brutal.
* Que me encare con la verdad, por más dolorosa que sea.
* Que me rompa la cara con la realidad.
* Ayer fui a un supermercado. Fui a comprar chocolates.
* Gasté más de $5 000 en chocolates. Nunca había gastado tanto dinero en chocolate para consumo propio.
* Cuando caminaba hacia el supermercado, pensé: "Nunca hay suficiente chocolate. Siempre hace falta."
* Es como si hubiera sabido que iba a llorar.
* Una mentira, una palabra, una excusa bastaría.
* ...Tú sabes que eso no es cierto. Nunca te basta.
* Necesito que alguien me explique qué está pasando, por favor.
* Que me encare con la verdad, por más dolorosa que sea.
* Que me rompa la cara con la realidad.
* Ayer fui a un supermercado. Fui a comprar chocolates.
* Gasté más de $5 000 en chocolates. Nunca había gastado tanto dinero en chocolate para consumo propio.
* Cuando caminaba hacia el supermercado, pensé: "Nunca hay suficiente chocolate. Siempre hace falta."
* Es como si hubiera sabido que iba a llorar.
* Una mentira, una palabra, una excusa bastaría.
* ...Tú sabes que eso no es cierto. Nunca te basta.
* Necesito que alguien me explique qué está pasando, por favor.
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Llanto Explosivo
* Lo arruinaste.
* Lo arruinaste.
* Lo arruinaste.
* Lo arruinaste. Arruinaste todo.
* Muy pocas veces has sentido este llanto explosivo.
* Podrás tomarte el día para llorar tranquila.
* El problema es que cuando te tomas un día, terminas tomándote como tres semanas, y cada vez te hundes más.
* Tenías tantas expectativas. La esperanza estaba tan, pero tan instalada.
* Es verdad. Es la misma sensación de esa tarde. Ya nada importa.
* Espero no hacer algo de lo que me arrepienta después.
* Suena a amenaza, pero no lo es. La única amenazada soy yo.
* Lo arruinaste.
* Lo arruinaste.
* Lo arruinaste. Arruinaste todo.
* Muy pocas veces has sentido este llanto explosivo.
* Podrás tomarte el día para llorar tranquila.
* El problema es que cuando te tomas un día, terminas tomándote como tres semanas, y cada vez te hundes más.
* Tenías tantas expectativas. La esperanza estaba tan, pero tan instalada.
* Es verdad. Es la misma sensación de esa tarde. Ya nada importa.
* Espero no hacer algo de lo que me arrepienta después.
* Suena a amenaza, pero no lo es. La única amenazada soy yo.
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Llorar,
Masoquismo
La Solitudine
* Hoy, en clases, hubo un momento en que casi me puse a llorar. Los ojos se me inundaron.
* Sólo éramos cinco personas en la sala, así que no habría pasado desapercibida.
* No tenía ganas de nada.
* Salí con pena de casa.
* En el microbús, una señora me pidió que pulsara el timbre.
* No le respondí. No tenía ganas de hablar. No tenía ganas de decirle: "Ya toqué el timbre. Yo también me bajo acá."
* Cuando me bajé de la micro, deseé con todas mis fuerzas volverme muda.
* Fui la primera en llegar a la sala. Saludé al profesor.
* No tenía ganas de saludarlo.
* Unos minutos después, me preguntó cómo estaba. No suelo contestar esa pregunta.
* Casi nunca respondo cuando me dicen: "Hola, ¿cómo estás?"
* Así que sólo asentí con la cabeza y le respondí con una sonrisa, bastante forzada, por cierto.
* "¿Bien?", me preguntó, como insistiendo.
* Le hubiera respondido algo como: "Mhh, sólo estoy."
* ¿Qué era mi pena comparada con la de él, cuyo padre falleció hace menos de un mes? ¿Con qué derecho le iba a decir que me sentía mal o triste?
* En plena clase, se me humedecieron los ojos. Casi me puse a llorar.
* Pero, ¿quién era yo para ponerme a llorar frente a una persona a quien se le había muerto un familiar hace poco?
**(Por ahí no va el asunto)**
* Habría sido incómodo y vergonzoso llorar en la sala de clases, con todas las (cuatro) personas mirándome.
* Tuve que sacar mi cuaderno borrador de la cartera. Lo abrí bajo la mesa, y escribí en él: "Tengo unas ganas de llorar. Por favor, no me dejes."
* Afortunadamente, no se me escapó ninguna lágrima.
* Cuando escribí la entrada pasada, estaba en la biblioteca de la universidad. Ahí pude llorar, muy discretamente.
* Es tan triste cuando se va perdiendo la esperanza.
* El título de esta entrada hace referencia a ese verso de Laura Pausini que dice: "En clase ya no puedo más", pero supongo que eso usted ya lo sabía, estimado lector.
* Sólo éramos cinco personas en la sala, así que no habría pasado desapercibida.
* No tenía ganas de nada.
* Salí con pena de casa.
* En el microbús, una señora me pidió que pulsara el timbre.
* No le respondí. No tenía ganas de hablar. No tenía ganas de decirle: "Ya toqué el timbre. Yo también me bajo acá."
* Cuando me bajé de la micro, deseé con todas mis fuerzas volverme muda.
* Fui la primera en llegar a la sala. Saludé al profesor.
* No tenía ganas de saludarlo.
* Unos minutos después, me preguntó cómo estaba. No suelo contestar esa pregunta.
* Casi nunca respondo cuando me dicen: "Hola, ¿cómo estás?"
* Así que sólo asentí con la cabeza y le respondí con una sonrisa, bastante forzada, por cierto.
* "¿Bien?", me preguntó, como insistiendo.
* Le hubiera respondido algo como: "Mhh, sólo estoy."
* ¿Qué era mi pena comparada con la de él, cuyo padre falleció hace menos de un mes? ¿Con qué derecho le iba a decir que me sentía mal o triste?
* En plena clase, se me humedecieron los ojos. Casi me puse a llorar.
* Pero, ¿quién era yo para ponerme a llorar frente a una persona a quien se le había muerto un familiar hace poco?
**(Por ahí no va el asunto)**
* Habría sido incómodo y vergonzoso llorar en la sala de clases, con todas las (cuatro) personas mirándome.
* Tuve que sacar mi cuaderno borrador de la cartera. Lo abrí bajo la mesa, y escribí en él: "Tengo unas ganas de llorar. Por favor, no me dejes."
* Afortunadamente, no se me escapó ninguna lágrima.
* Cuando escribí la entrada pasada, estaba en la biblioteca de la universidad. Ahí pude llorar, muy discretamente.
* Es tan triste cuando se va perdiendo la esperanza.
* El título de esta entrada hace referencia a ese verso de Laura Pausini que dice: "En clase ya no puedo más", pero supongo que eso usted ya lo sabía, estimado lector.
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