jueves, 20 de marzo de 2025

Malos sentimientos

-¿Estamos terminando? 
-No sé.
-Se supone que nos queremos, ¿no?
-Yo te quiero. Y te voy a querer siempre, pero... Pero yo no puedo seguir así.
-Con Mónica nos vamos a separar.
-No, no es eso. Es que... Lo de nosotros no es nada.
-O sea, eso decidámoslo juntos. Veámonos esta noche.
-No, no puedo. (...) Quisimos terminar muchas veces.
-Sí, pero ahora ya te quiero, y eso no tiene remedio. Me estás cagando.
-Va a pasar.
-No. Nada pasa. Todo queda dentro de uno.
-Tarde o temprano se olvida.
-¡Pico que se olvida! Uno no puede escoger lo que se va al olvido y lo que queda en el recuerdo. No entiendes nada, pendeja de mierda.


De pronto recordé esta escena de "Sexo con amor".


Algunos enlaces de referencia:
Un dibujo aquí (enlace disponible sólo si me tiene como contacto en Facebook, ah. No voy a andar mostrando mis dibujos a todo el mundo)



En septiembre de 2017 escribí sobre esta misma película. 
En ese entonces, estaba del lado del personaje de Jorge.
Ahora, inesperadamente, me siento un poco más identificada con Luisa. Y es un alivio.

Deseaba desesperadamente que él me quisiera. Pero eso no pasaba.
Lo deseaba con todas mis fuerzas.
Y lloraba y lloraba. Esperaba y lloraba (lloraba mares, vaya que lloraba), pero nada pasaba.
Simplemente nada pasaba en él.

Qué terribles fueron esos años.

Es un alivio no sentir lo mismo que sentía.
(Estos recuerdos me hicieron llorar)

jueves, 20 de febrero de 2025

Florista

Tengo una tía lejana (tía en tercer grado) que vive en esta ciudad.
Era florista (dato irrelevante).

La recuerdo a mediados de los años 90s con su pelo largo negro y brillante; joven, ágil.
Un día fui con mi madre a la estación de metro para encontrarnos con ella. Allí, ella me esperaba con una bolsa llena de regalos y juguetes.
La bolsa era muy grande, y yo, con mis 5 o 6 años, me había sorprendido mucho con la cantidad de cosas que tenía dentro.
Había de todo un poco: juguetes grandes, pequeños, juego de tacitas, muñecos, juguetes a pilas.
Yo, por supuesto, estaba feliz por los regalos, pero más estaba impresionada.

Notó mi asombro y ansiedad por abrir los juguetes, así me recomendó abrir uno que no tuviera piezas pequeñas.
Todo esto aún en la estación de metro, ah.
Me ayudó a abrir un juguete de maromero o trapecista, una figura que da vueltas de trapecio al ser accionado mediante hilos tensores.
Así estuve entreteniéndome toda la tarde-noche, mientras mi madre y ella pasaban el tiempo juntas.


Se casó una vez, pero enviudó demasiado joven aún.
Después de eso, se mantuvo soltera y nunca tuvo hijos.

Hoy tiene Parkinson (... y, a mi vista, una depresión evidente).
(El mundo sería un lugar menos triste si no existieran las enfermedades neurodegenerativas)

La enfermedad la deterioró terriblemente en este último año.
Hace meses, se mudó a un hogar de ancianos por voluntad propia. Va a pasar el resto de su vida allí.
(Todo muy triste)
Usa pañales y debe ser cambiada 6 veces al día. Le dan de comer y la bañan.
Su día a día es lo que dicta el horario establecido por ese asilo de ancianos.
Tiene dificultad para hablar. Apenas le sale un hilito de voz.
Su cuerpo se encoge y sus articulaciones se endurecen. Su rostro, siempre cabizbajo, casi no tiene expresión alguna.
No puede levantarse de la cama sin ayuda, pero (¿afortunadamente?) todavía puede caminar con su andador.
Todo esto estando ella aún con sus facultades mentales plenas, como si sufriera el síndrome del enclaustramiento.
(Nah, el síndrome del enclaustramiento debe ser mucho peor aun)

Hace unos días, acompañé a mi madre a llevarnos algunas de sus pertenencias. Va a vender su departamento. Ella (mi tía) también estuvo presente.
Me fui del lugar con 2 bolsas llenas de cosas: ropa, electrodomésticos, artículos de papelería, adornos, chucherías.
Al irnos del lugar, le di las gracias.
Y de pronto recordé el episodio del metro de hace casi 30 años, y me llené de nostalgia.
Ahora todo es más triste.

Me dieron ganas de decirle que recordé sus regalos aquella vez en el metro. No creo que lo haga.
Tal vez se lo diga a mi madre.
O tal vez no, y me guarde todo, como de costumbre.

sábado, 22 de junio de 2024

Correos

Me puse a leer algunos de sus correos, y se me volvió a romper el corazón.

Pero no porque haya vuelto a sentir cosas por él.
(Hace tiempo que mi corazón es de piedra, y espero que se mantenga así)

... Sino porque, a través de sus palabras, volví a sentir el rechazo que le producía.
Y a través de mis palabras sin respuestas, volví a sentir esa soledad y esa tristeza.
Cielos, esa angustia abrumadora.


Respira hondo. Exhala.
Ya pasó. Ahora estás estable.
Ya pasó.


No debo revisar sus correos antiguos.
Ya pasó.

domingo, 14 de enero de 2024

Bombal

Acabo de ver la película "Bombal", y qué manera de sentirme identificada.

Espero que mi corazón de piedra nunca (repito: nunca) vuelva a sentir de esa manera.


viernes, 27 de octubre de 2023

Por amor a las...

A propósito del bultito este, el año 2012 en Chile hubo una campaña llamada "Por amor a las tetas" (una publicidad que envejeció tan mal, tan cosificadora, que incluso sería funable el día de hoy).
 


Recuerdo que, en ese momento, la publicidad me había parecido divertida. 
La vi con mi ex (la campaña era dirigida claramente a hombres). Le sugerí que me examinara, y así lo hizo, siguiendo las instrucciones de la página web de la campaña.

Fue un momento lúdico. Hubo risas entre medio.


Con el poeta nunca pude sentir esa comodidad/intimidad/seguridad que me daba el estar en una relación con nombre.
Yo sólo era su amante, y en cualquier momento él podía desaparecer (y así lo hizo).

(Lo anterior no quiere decir que la relación con mi ex haya sido buena. De hecho, qué bueno que ya no está)


Me pregunto si alguna vez volveré a estar en una relación sentimental.
A veces extraño mucho el contacto físico.

viernes, 20 de octubre de 2023

Táctica muy poco efectiva

Mis mejores 2 amigos tuvieron cáncer casi al mismo tiempo hace menos de un año.
Mi amigo tuvo cáncer de testículo, y mi amiga recién está saliendo de un cáncer de mama.


Realmente no debería publicar esto, pero dejo constancia.



Hace 3 días me palpé un bulto en mi lola izquierda.
(Jajaja, "lola")
No sé qué hacer, cómo proceder, cómo contarle a mi madre.

Lo primero que se me ocurre es no hacer nada al respecto, y dejar crecer ese bulto.
(Lo primero que pienso es cáncer, claro)

No tengo muchas ganas de vivir, como escribí en la entrada pasada, pero...


Busqué las estadísticas.
Dependiendo de la gravedad del cáncer, las probabilidades de sobrevida son de alrededor 5 años (más precisamente, si el cáncer está ramificado, hay 30 % de probabilidad de sobrevivir en 5 años).
En esos 5 años, si el cáncer es grave, la enfermedad se propagará hacia otros órganos: pulmones, huesos o hígado.

Mi plan es dejar crecer ese bulto (suponiendo que sea cáncer), y morir después de 5 años, de forma lenta y muy dolorosa.
No es mi suicidio ideal, pero ya que está esa posibilidad.
Es una táctica de suicidio tan poco efectiva, tan poco brillante.


... Pero, ¿qué tal si, en 5 años más, mi vida vuelve a tener sentido (y se me quitan las ideas de dejar de vivir)?
O, ¿qué tal si ni siquiera sea cáncer (puede ser un fibroadenoma, un lipoma, un quiste, una adenosis), y vivo con esta incertidumbre por siempre?

Hay tantas posibilidades, y yo elijo y quiero la peor para mí.


Por lo pronto no haré nada al respecto.
Veré hasta dónde puedo aguantar y mantener esto como un secreto.



Menos mal que mis amigos no leen este blog, o si no me retarían, me abofetearían y me dirían que soy una estúpida. Y me obligarían a hacerme una mamografía.

sábado, 16 de septiembre de 2023

Miércoles 16 de septiembre de 2015

En un día como hoy, hace exactamente 8 años, me encontré por primera vez cara a cara con una persona que había conocido por internet.

No fue una idea muy brillante que digamos.
La calentura me pone errática. Fue el momento de menor lucidez (y mayor vulnerabilidad) que podía tener en mi vida.

Me puse a releer algunas de las entradas de este blog de esos días.
Qué terrible era todo. Era una chica digna de compasión.
(Risas)


De todos modos, no me arrepiento de las experiencias físicas (sexuales) vividas, aunque faltaron más.
... Muchas más.
Muchísimas más. Y mucho más duras.
(Estás siendo una despechada por cosas que nunca pasaron y que nunca van a pasar. Deja de serlo)

¡El poeta fue un blandengue conmigo! Jajaja.

(¿Qué será de él? ¿Estará teniendo otras conquistas? Sólo curiosidad)




Si viviera otra vez ese nivel de angustia y llanto, no dudaría ni por un segundo en acabar con mi existencia.

No debería escribir esto (porque estas cosas no se dicen; se hacen), pero acá va:
El suicidio nunca dejó de ser una opción para mí.

Y tuve el impulso y la oportunidad de hacerlo, hace algunos meses, desde el balcón de un piso 29 de un hotel.
(Tuve un par de meses de inestabilidad mental severa, gracias a algunos comentarios de mi madre)
Mi cabeza se habría estrellado contra el borde de una piscina, y mis sesos y mi sangre habrían salpicado el agua.
Habría sido una escena asquerosa.
(Risas)


Mi vida se estancó desde que se me metió la idea de suicidarme en 2018.
Todo iba a terminar ahí.
Luego de eso, ya no supe qué hacer con mi vida, y todo dejó de tener sentido.
Dejé de tener planes, metas, sueños, motivaciones.
Ya no hay proyectos de vida.

Vivir sin rumbo es desesperanzador.
Por eso, el suicidio no deja de ser una opción.
De hecho, en ese caso, hasta parece lo más sensato.